MesalinaMalaga

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viernes, 23 de septiembre de 2011

Encuentro con otra Ama y cornudo

Os cuento esta vez a una fiesta organizada en una lujosa Villa de ambiente liberal que hay en Málaga, además aprovecho para agradecer la colaboracion de Deborah para proporcionarme algunas fotos suyas que aunque no son de ese dia serviran para ilustrarlo.


Como es habitual, me prepare para tal evento con la ayuda de mi cornudo. Me puse uno de mis corsets sobre un ajustado traje y unos altos tacones de aguja, me maquille para la ocasión y un vez estuve preparada le deje al cabrón algunos “deberes” que hacer mientras yo estaba de fiesta, para que así se le pase el tiempo aun mas sufrido y caliente y por supuesto le dije que estuviera pendiente del teléfono por si era requerido por mi en algún momento.
Cuando llegue a la fiesta ya estaba bastante animada porque previamente había tenido lugar una cena para los asistentes, pero cual fue mi sorpresa cuando me entere que había un chico, de nombre MorboSevilla ( a partir de ahora David), interesado en conocerme, que estaba con una pareja Deborah y lukas a la cual me encanto conocer porque  coincidimos tanto en gustos como en prácticas sexuales, ya que ella es Ama y él su cornudo.
Comenzamos  a hablar y les conté que había ido sola, porque el cornudo de mi marido se había quedado en casa con su cinturón de castidad puesto esperando mi regreso y a ser posible a la espera de recibir alguna llamada de teléfono mía para que pudiera comprobar como me lo estaba pasando de bien con algún amante que tuviera una polla digna de un coño como el mío.
Después de un buen rato charlando e intercambiando experiencias, que no hacían más que calentar el ambiente tanto nuestro como de todo aquel que estaba alrededor y pendiente de la conversación, decidimos irnos los cuatro a uno de los reservados a pasárnoslo bien follando y divirtiéndonos.
Nos metimos en una de las habitaciones reservadas de en la villa que además tiene la peculiaridad de tener el baño compartido con otra habitación.  Antes de que nos diéramos cuenta estábamos los cuatro desnudos y tendidos en la cama.
Lo primero que hizo David fue comenzar a comerme el coño mientras lukas hacia lo mismo con Deborah. Mmm….aún recuerdo lo bien que lo hizo, mis gemidos  se mezclaban con los de Deborah y podían ser escuchados por todos los que pasaban cerca de la habitación, que dicho sea de paso, tenía la puerta abierta, así que todo el que quería podía asomarse y ver lo que allí estaba ocurriendo, no se las veces que me corrí de placer porque David sabe comer el coño como a mí me gusta, despacito, suavecito….
Después me tocó el turno a mi, así que lo hice de tenderse sobre la cama y comencé a bajar con mi lengua por todo su cuerpo hasta llegar a su polla, esta es grande, gorda y con unos hermosos huevos colgando, tal y como a mi me gustan. Primero se la chupe de frente para que pudiera ver como lo hacía, y tanto por sus movimientos como por su cara de placer y por como me lo decía de viva voz, le debía estar gustando bastante. Me encanta recordar como me repetía una y otra vez lo puta que soy y lo bien que se la estaba chupando, y que era una pena que el cornudo no estuviera allí para poder comprobar como se folla a una mujer de verdad y que hiciera las veces de mamporrero que es para lo único que debe servir a tenor de la mierda de polla que yo le había dicho que tenía.
Me tendí de nuevo sobre la cama y entonces David se puso un condón entonces me metió su hermosa polla en el coño y comenzó a follarme. Deborah y lukas estaban haciendo lo mismo. Así que comenzó de nuevo la competición de gemidos de nuestros orgasmos. No recuerdo muy bien las veces que me corrí puesto que perdí la cuenta, pero si recuerdo que mientras me follaba le decía….. - llename el coño de polla, hazme sentir una mujer de verdad. Y por lo que recuerdo le debía de poner a mil que le dijese aquello porque sus embestidas eran cada vez más fuertes y seguidas.
Tras un rato de estar jugando así, estuvimos descansando los cuatro sobre la cama y charlando y fue entonces cuando les propuse que al volver a retomar de nuevo la acción iba a llamar al cabrón por teléfono para que durante un rato escuchase lo bien que nos lo estábamos pasando. Esta situación planteada por mí les encanto a todos y ni que decir tiene que al que más le gusto fue a mi acompañante por cómo se volvió a empalmar de nuevo.
Con su polla en mi mano, cogí el movil y marqué el teléfono del cornudo….
-         Hola cornudo!
-         A sus pies Ama. Deseais algo de mí…
-         Así me gusta, cornudo. Escúchame perro, estoy aquí con unos amigos, precisamente con otro cabrón y con otro cornudo como tú y con su Ama…. Y estamos aquí follando los cuatro y quiero que te quedes un rato escuchando como me follan, entendido cabrón!
-         Si Ama, lo que usted diga Ama
-         Eso es cornudo….. dejo aquí el teléfono para que escuches…

Comenzamos otra vez a follar mientras le decía a mi amante -Vamos David cielo, que yo soy una puta?.... Mmmm….. como me gusta que me lo digas. Fóllame, hazme sentir una mujer de verdad…. Me vas a llenar el coño de polla verdad? Y luego te vas a correr en mis tetas, Mmm…… me encanta. Las embestidas eran cada vez vigorosas y potentes. Me corrí varias veces al tiempo que decía – lástima que no esté aquí el cabron para poder verme disfrutando, así el tamaño de sus cuernos serían mucho mayores de lo que son ahora.
-Vamos puta cállate y disfruta corriéndote mientras el cornudo escucha sin poder tocarse su mierda de polla- me decía David.
Perdí de nuevo la cuenta de las veces que me corrí y mis gemidos pudieron ser escuchados por todo el que quiso, además de haber tenido algún que otro espectador en la habitación.
Después de un buen rato follando en distintas posturas con el cornudo al otro lado del teléfono, que en alguna de estas posturas acerque bien a mi coño para que el cornudo escuchase bien la entrada y salida de la polla de David, llego el momento de que mi amante se quedara satisfecho, así que le dije a  David….. – cariño, córrete, lléname el coño de leche o mejor aún…. Córrete en mis tetas y que sea el cabrón el que las limpie a mi regreso a casa... Mmm….. dicho y hecho, saco su maravillosa polla de mi coño y empezó a correrse en mis tetas al mismo tiempo que yo me corría de placer.
Caímos desplomados en la cama, exhaustos de tanto placer, cogí de nuevo el movil y le dije al cornudo…..
-         Espero que hayas estado muy atento a todo lo que aquí a sucedido cabrón
-         Si Ama
-         Puedes retirarte por ahora, nos vemos a mi regreso.
-         Como vos deseéis Ama
-         Adios, cornudo
Después de esto, continuamos un rato en la cama hablando y contando experiencias y anécdotas vividas, hasta que llego el momento de vestirnos y regresar de nuevo a la fiesta.
A mi regreso a casa, el cornudo estaba como de costumbre arrodillado tras la puerta. Hizo todo el ritual tal y como sabe que a mí me gusta, primero me beso los pies y me descalzo los altos tacones que llevaba puestos, me siguió hasta el dormitorio como un perro y me ayudó a desvestirme. Sabiendo lo que le humilla que lo haga, le ordené que me limpiara con su asquerosa lengua cada centímetro de mis maravillosas tetas de la corrida de su corneador mientras le preguntaba por la llamada que le había hecho mientras disfrutaba follando con mi amante. Una vez hubo concluido el interrogatorio y la limpieza, me dispuse a quitarle su cinturón de castidad y en premio por su buen comportamiento le deje que se hiciera una asquerosa paja, que como ya he dicho en alguna que otra ocasión es la única forma de placer que le permito de vez en cuando. Cuando hubo terminado, me tendí en la cama para dormir mientras recordaba lo bien que me lo había pasado aquella noche de fiesta, mientras él, muy servil como es su obligación se quedaba recogiendo mi ropa.
Me alegro un montón de haber asistido aquel día a esa quedada, porque conocí a personas con las que comparto muchos gustos y aficiones. Gracias a Deborah y a lukas por haberme dejado contar este relato, así como las fotos y en especial, gracias a David por haberme hecho disfrutar tanto aquella noche y por haberse convertido desde ese día en uno de mis amantes preferidos con el que he  tenido más de un encuentro, pero eso lo dejo para contarlo en otro momento.
Besos y hasta pronto.

sábado, 23 de julio de 2011

De fiesta con uno de mis Amantes


Hace unas semanas que estando en casa recibí en el móvil la llamada de uno de mis amantes habituales. Me pregunto que si su “puta” favorita estaba dispuesta a ser follada porque le apetecía y de paso así poder aumentar aun más el tamaño de los maravillosos cuernos del cabrón de mi marido.
La respuesta fue obvia como cabe esperar en mi, así que le dije que si.
Me propuso que me arreglara como a él le gusta y me dijo que nos encontraríamos en la puerta de un Pub de Ambiente.
Le ordene a mi cornudo sumiso se pusiera su cinturón de castidad y que me ayudara a arreglarme, diciéndole que había quedado con uno de mis amantes para salir y que el sabia muy bien porque lo hacia. Que tiene una birria de polla incapaz de satisfacerme.
Me dispuse a marcharme no sin antes haberle dejado órdenes expresas de algunas cosas que tendría que hacer en mi ausencia y así mantenerse despierto hasta mi llegada.

Llegué al sitio indicado, a la hora fijada y allí estaba él, esperándome.
Entramos en el Pub y la verdad es que no había mucho ambiente, quizás fuese porque era un día de diario, además de ser algo temprano.
Nos pedimos una copa y empezamos a hablar mientras el me metía mano en el coño y rozaba su maravillosa polla con mis piernas.
El ambiente se fue caldeando a nuestro alrededor, sobre todo el masculino y al poco nos fuimos a dentro y nos metimos en una de las habitaciones dejando la puerta abierta para que nos pudieran ver y quien quisiera que entrara.
Comenzamos a follar como locos, no sin antes haberme comido ese pedazo de polla tan maravillosa que tiene mi amante y tales eran mis gemidos de placer que al poco tiempo teníamos la habitación llena de tíos mirando y sobándose sus pollas mientras disfrutaban de la escena.
Yo estaba siendo follada a cuatro patas sintiendo su polla bien dentro y sus hermosos huevos golpeando mi coño a cada embestida suya al tiempo que disfrutaba de aquella escenas de tantos tíos masturbándose en mi presencia, que pensé…. – Mmm… porque no, y si todas aquellas pollas fueran para mi…. Mmm…. que placer y que morbo, como iba a disfrutar yo poniéndole los cuernos al cabrón de mi marido con tantos hombres a la vez.




Fue entonces, como si mi amante me hubiera leído el pensamiento que sin consultármelo tan siquiera le pregunto a uno de los chicos que si me quería follar. Y como no, al otro le falto tiempo para enfundarse un condón y metérmela hasta el fondo. Mientras este me follaba, el me acercó otra polla de otro chico para que se la comiera, a lo que yo no puse ningún reparo, pero tal era el grado de excitación de este muchacho, que al metérmela en la boca se corrió de placer.
Unos minutos mas tarde y mientras le estaba chupando la polla a otro chico, fue el que me estaba follando el que se corrió y se quedo a gusto.




Se retiro y mi amante fue el que de nuevo comenzó a follarme mientras seguían pasando por mis manos nuevas pollas que llevarme a la boca, hasta cuatro fueron los chicos que se unieron a la fiesta. Perdí la cuenta de las veces que me corrí y mis gemidos de placer creaban la expectación suficiente como para que en la habitación siempre hubiera hombres masturbándose, pero ante tanta polla que desviaba mi atención, mi amante me pidió de quedarnos ya solos, tras lo que me senté en la cama y fué a mi amante a quien empecé a chuparle su maravillosa polla hasta que poco a poco hice que llegara el momento de que se corriera me la saqué de la boca y continué masturbándolo yo hasta que empezó a derramar su leche caliente sobre mis tetas. Una vez que hubo terminado de correrse me deje caer exhausta en la cama y el se tendió a mi lado y comenzó a besarme mientras me masajeaba la tetas esparciendo todo su semen por ellas mientras me besaba.




Al cabo de un rato, me dijo que mejor seria que no me duchase, que prefería que al llegar a casa, fuese el cornudo, después de haber olisqueado y lamido con su lengua mis tetas el que me ayudase a limpiarme, que así no se le olvidaría quien es el macho dominante, el que si es capaz de darme placer y así lo hice.
Entonces nos vestimos y fuimos a tomarnos la última copa antes de marcharnos, estuvimos en una zona reservada a las parejas donde hay una especie de “pasillo francés”. Mientras estábamos charlando y habiéndonos percatado de la presencia de algunos hombres que nos estaban observando, me subió la falda y comenzó a tocarme y hacerme una paja para mi goce y mayor excitación de los presentes, entonces me susurró al oído que nos levantáramos y fuésemos hacia los agujeros donde aparecían nuevas pollas de las que poder disfrutar yo, y así lo hicimos, fueron de nuevo tres las pollas que tenía a mi disposición, no daba a basto, mientras tenia una en la boca, con las manos pajeaba a las otras dos, eso sí, todo ello acompañado de una buenas paja que me estaba haciendo mi amante que en un momento dado y ante el grado de excitación que teníamos ambos, volvió de nuevo a meterme su maravillosa polla en el coño y recuerdo que no hicieron falta muchas embestidas cuando comencé a correrme de nuevo como una loca, esta vez y debido a la postura, los chorros de mi corrida me caían por las piernas. De nuevo nos habíamos quedado a gusto los dos. Había llegado la hora de marcharse.

Cuando llegué a casa, allí estaba el cornudo, despierto, esperándome arrodillado tras la puerta como sabe que me gusta que haga cuando regreso de fiesta. Me beso los pies como es su obligación y me siguió de rodillas cual perrito faldero por la casa hasta la habitación dónde me dejé caer sobre la cama mientras el procedía a desvestirme.
Sabiendo lo humillante que es para él, le ordené que me oliera y me limpiara muy lentamente con su asquerosa lengua cada centímetro de mis tetas de la corrida de su corneador, haciéndole entretenerse especialmente en aquellos lugares donde recordaba que hubiese derramado mi amante su leche caliente, mientras le contaba con todo lujo de detalles como me lo había pasado en el Pub y bien pude notar lo jodido que estaba con la excitación porque cuando fui a quitarle su cinturón de castidad poco faltó para que saliera disparado.
Como recompensa por haber sido tan obediente en mi ausencia, le di permiso para que se la meneara en mi presencia mientras me echaba en la cama para poder descansar de tan ajetreada noche.
Después de todo, yo había disfrutado de una buena noche de fiesta y buenas pollas y me sentía generosa con el cabrón, al fin y al cabo sólo era una triste autopaja y es la única forma en la que le permito algo de placer, aunque como ya sabéis, su placer a mi me importa bien poco, pero si el que sea un cornudo ejemplar y para ello ocasionalmente le concedo un premio como ese.
Besos y hasta otra.

miércoles, 16 de febrero de 2011

MI PRIMERA EXPERIENCIA BISEX

Nos habíamos conocido por Internet y pese a su insistencia por quedar a conocernos en real, yo desconfiaba, pues se me hacia muy raro lo de “ser una chica sola abierta a probar cosas nuevas”.
Tras varios intentos por su parte, por fin, y tras hacerme una encerrona con otro conocido de Internet, nos conocimos en una cena de amigos.
Cual fue mi sorpresa cuando pude comprobar que todo lo que decía era real y cierto, además desde el primer momento hubo química entra las dos.
Después de aquella cena en que nos conocimos, paso algún tiempo hasta que volvimos a quedar.
Fue un día que la llame y le propuse salir a cenar y charlar un rato, para que así me pudiera contar con más exactitud como había sido su primera experiencia con otra mujer y quien sabe si yo me lanzaría y seria mi primera experiencia bisexual también.
Fuimos a cenar y la conversación fue muy amena y subida de tono, además de muy ilustrativa para mí, el caso es que mis ganas de probar la bisexualidad fueron creciendo conforme iba pasando la noche. Supongo que a ella le pasaba lo mismo, aunque no era novata como yo en estas lides. Después de cenar decidimos ir a tomar una copa y no se si fue por curiosidad o por el morbo de la situación, pero decidimos ir a un “Pub liberal”.
Para mi era otra nueva experiencia, el entrar por primera vez en una Pub así, aunque eso si, pese a que han tenido que pasar unos cuantos años para volver a uno, lo cierto es que no me arrepiento, porque últimamente cuando voy de “caza” me lo paso genial, pero eso ya os lo iré relatando poco a poco.
La verdad es que cuando llegamos, pudimos comprobar que no había mucho ambiente, quizás fuera por ser viernes, quizás por ser pleno invierno, pero de todas formas nosotras nos lo pasamos genial. Las dueñas, dos chicas lesbianas encantadoras, nos estuvieron enseñando todas la instalaciones, y mientras nos tomábamos una copa en la barra conocimos al “camarero”, era un chico joven, impresionante, que además era su ultimo día de trabajo allí, con lo cual tenia licencia para hacer lo que le diera la gana si quería. El caso es que al despedirnos, el chico se “morreo” con ambas, pero he aquí que vino la “discusión” entre bromas porque según mi acompañante, el, me había metido la lengua hasta la garganta y a ella no. Así que entre risas y cachondeo, nos marchamos del local, eso si…. mas “calientes” que cuando llegamos.
Nos fuimos a mi casa, a tomar la ultima copa, con la única esperanza por mi parte de poder romper el hielo y saciar mi curiosidad y así dejar de ser hétero para convertirme en una mujer Bisexual.
Llegamos a casa y allí estaba el cornudo esperando tal y como yo lo había dejado. Atado en la cama, desnudo y con su mascara de cuero como única vestimenta.
Después de mostrárselo a mi acompañante, lo desatamos y le ordene que nos sirviera dos copas.
Mientras nos las ponía, ambas estábamos en el salón sentadas juntas en el sofá. Volvimos a retomar la conversación de su experiencia bisex y el ambiente se fue calentando de nuevo. Yo le propuse que se quitara la ropa de la parte de arriba, porque quería probar a hacerle un molde de cera de sus tetas, a lo que ella accedió encantada y sin ningún reparo.
Le ordene entonces al cabrón que trajese mis velas y unas pinzas de la ropa. Cuando ya las tenia allí, y tras haberle estado sobando sus preciosas tetas, le puse una seria de pinzas alrededor de los pezones, lo que a mi me puso muy cachonda y a ella también, al menos eso parecía por la cara de felicidad que tenia. Al cabo de un rato se las fui quitando una a una y muy lentamente mientras ella se iba retorciendo de dolor y placer. Luego, fui vertiendo poco la cera caliente sobre sus pechos hasta tenerlos completamente cubiertos y una vez que se había enfriado, la fui retirando con mucho cuidado para sacar el molde de aquellas preciosas tetas.
Cuando termine de hacerlo las masajeé con mis manos, y con mi lengua fui rozando sus pezones completamente erectos por la excitación.
Fue entonces, cuando ella se inclino y me beso en la boca, lo que hizo que se me pusiera la carne de gallina y mis pezones también se pusieron de igual manera.
Cuando me quise dar cuenta nos estábamos besando, acariciando y metiendo mano en nuestros coños chorreantes por la excitación del momento.
Como único testigo de esta situación allí estaba mi sumiso cabrón, que en este caso estaba siendo corneado por primera vez por una mujer que me estaba proporcionando mas placer del que el es capaz de darme con su asquerosa y birriosa polla.
Primero fue ella la que se lanzo y me comió el coño como nunca antes lo habían hecho, no se cuantas fueron las veces que me corrí, pero si se, que mis gemidos de placer estuvieron a punto de despertar a todo el vecindario. Después me toco a mi, y no debí hacerlo mal, pese a ser mi primera vez, porque ella también se retorció y gimió de placer una cuantas veces.
Al finalizar quedamos exhaustas tendidas en la cama y como único testigo de mi primera relación bisex el cornudo cabrón de mi marido.
A partir de ese día, han sido muchas las veces que hemos estado juntas disfrutando de los placeres del sexo, unas veces solas y otras incluso acompañadas de uno o más hombres, pero eso ya lo contare en otra ocasión…

miércoles, 5 de mayo de 2010

Ampliando Horizontes

Hace unos meses que he decidido buscar una forma diferente de darle una alegría adicional a mi cuerpo y para ello salgo de vez en cuando de fiesta en busca de algún nuevo amante capaz de satisfacerme y que me ayude en mi tarea de aumentar el tamaño de los cuernos de mi marido, no como normalmente suelo hacerlo, que es contactando por Internet. Así que de vez en cuando os relataré algunas de las peripecias de mis salidas nocturnas.
Como es habitual en mi, y al igual que cuando tengo una cita con algún amante, ordene a mi sumiso que pusiera su minúsculo miembro en su hábitat natural, es decir dentro de su cinturón de castidad y a una orden mía lo puse en Rol, tras lo cual, le ordené como es costumbre que me ayudase a vestirme para la ocasión. Me ayudo a ponerme el corsét, las medias y los tacones y por su puesto mientras me maquillaba estaba de rodillas a mis pies observando como me acicalo para otros, cosa que nunca hago para él, eso si siempre recordándole lo cornudo y cabrón que es y lo birriosa que es su polla, motivo por el que yo necesito tener algún amante que sea capaz de cubrir mis necesidades sexuales.
Cuando termine, le dije que se quedara en casa a la espera de mi regreso y por su puesto pendiente del móvil por si en algún momento eran requeridos sus servicios por mi, tras lo cual me marche de casa con rumbo a un Pub de ambiente liberal dispuesta a pasármelo lo mejor que pudiera.
Una vez allí y después de hablar con la relaciones públicas del local entré en contacto con un chico que fué de mi total agrado al igual que yo del suyo. Tras tomarnos una copa y después de unos bailes morbosos en la pista, calentando el ambiente, decidimos irnos hacia la zona de los reservados donde empezaría lo mejor de la noche.
Justo antes de entrar en esa zona, le hice una llamada al cornudo para recordarle lo cabrón que es, y que me iba a ir a follar con un amante, así que bajo ningún concepto quería ser molestada por el, sopena de ser posteriormente castigado y le dije también que quizás le llevaría algún premio de consolación, tras lo cual colgué el teléfono y me marche hacia los reservados.
Ya allí, empezamos a besarnos y a acariciarnos apasionadamente, cosa que fue cambiando a algo más salvaje mientras nos desnudábamos mutuamente. Nos arrojamos sobre la cama y comenzamos a comernos el uno al otro. Primero fui yo quien le hizo una buena mamada, de la que disfrute como una posesa y más teniendo en cuenta el tamaño de aquella maravillosa polla, después me tocó a mi gozar y gemir de placer cuando el chico me comía el coño, que todo hay que decirlo, estaba empapado y chorreando jugos míos. ¡Cielos, como lo hacia de bien!. No se cuantas fueron las veces que me corrí, porque llego un momento en que perdí la cuenta, pero eso si, creo que en todo el local se pudieron oír mis gemidos de placer, jajaja.
Yo creo que lo que mas morbo me dio también fue el hecho de que aunque estábamos en un reservado, por allí se podía asomar todo aquel que quisiera y ver la escena, cosa que aumentaba aun mas si cabe mi placer de Ama corneadora.
Una vez terminados los juegos preliminares, tendí al chico bocarriba en la cama y me dispuse a cabalgar sobre él para así continuar disfrutando de una buena sesión de sexo follando. Mmmmm….aun recuerdo con gran agrado, el placer que sentí cuando me metí en el coño aquel pedazo de polla, porque esa si que es digna merecedora de poder ser disfrutada por una mujer como yo.
Lastima que no hubiera estado presente el cornudo para que el mismo hubiera hecho de mamporrero y la hubiera introducido bien dentro, y además haberle recordado que el lo que tiene es un pingajo asqueroso que no sirve si quiera para dar placer.
No se cuantas fueron las veces que cambiamos de postura, ni las veces que me corrí de nuevo. Lo que si se, es que me lo estaba pasando genial!.



Pero lo mejor de todo estaba aun por llegar, porque mientras estaba siendo follada a cuatro patas, entro una pareja en el reservado que al ver la situación, decidió unirse a la fiesta y se pusieron junto a nosotros a follar también y ¡OH, grata sorpresa, ella era bisex igual que yo!, así que mientras estábamos siendo folladas nos metimos mano y nos besamos.
Mi calentura fue aún muchísimo mayor cuando muy vehementemente, el hombre de esta pareja le pregunto a mi chico, creyendo que éramos pareja, si le dejaba que me follase el también, a lo que mi pareja respondió que si, que por su puesto, que era toda suya.
Mmmmm…… como me gustó el sentirme utilizada, ya que de una misma vez iba a ponerle de nuevo dobles cuernos al cabrón, pero con el morbo añadido de ni siquiera haber visto la cara de la otra persona, el no haber cruzado con el ni una sola palabra antes de follarme y ni siquiera saber cual era el tamaño de su polla, para después poder hacer comparaciones con el tamaño de la birria de mi cornudo. Pero la verdad es que eso me importaba bien poco, lo que quería y deseaba era ser follada por otro y así aumentar el tamaño de los cuernos de mi sumiso.
Así que en la misma postura que estaba, el nuevo amante me introdujo su polla en el coño y grata fue my sorpresa cuando la noté y pude comprobar que también era un pollón digno de un coño como el mío. Comenzó con embestidas suaves que fueron subiendo de intensidad en tanto en cuanto yo fui aumentando mis gemidos de placer, hasta tal punto de perder la cuenta de cuantas fueron las veces que me corrí de gusto. Al cabo de un rato el también se corrió.
Una vez que terminamos de follar nos despedimos los cuatro entre risas propias de haber pasado un rato genial.
Nos vestimos y yo guarde como trofeo los condones usados, que me lleve a casa para mostrarle al cornudo lo bien que me lo había pasado en una noche loca de lujuria y desenfreno, pero antes de salir volví a hablar con la RRPP porque en mi perversa mente se había forjado una nueva forma de humillación pública para mi cornudo, y quería saber si sería factible el llevarlo ataviado como suele estar dejándolo atado y expuesto en la mazmorra del lugar mientras yo me dedicaría a otras cosas (pero tanto su respuesta como si lo llevo a cabo y de que forma, quizás sea una historia que merecerá ser relatada aparte, ¿no creéis?)
Al llegar a casa, allí estaba el cabrón de rodillas, muy solicito, esperando mi regreso y deseoso de que yo llegara con ganas de contarle lo bien que me lo había pasado. Me ayudo a desvestirme y a ponerme cómoda. Entretanto yo le iba relatando lo sucedido durante la noche y en premio a su buen comportamiento y a que yo había disfrutado, lo deje hacerse una paja mientras introducía en su boca los condones usados por mis amantes.
Espero que os haya gustado, al menos yo me lo pase en grande aquella noche y creo que por lo cabrón y cornudo que es mi marido, el también tuvo que disfrutar, aunque eso la verdad es que me importa bien poco, jajajaja.
Besos y hasta pronto

domingo, 6 de diciembre de 2009

Una buena tarde de sexo

Poco a poco os iré contando alguna de mis experiencias reales más morbosas.
Una de las últimas y para mi gusto humillante y divertida fue este verano….
Quede una tarde con una muy buena “Amiga “y un “amante” común que tenemos las dos.
Me dispuse a arreglarme para la ocasión y como siempre mi cornudo tuvo que meter su minúscula polla en su hábitat natura, entiéndase por este su cinturón de castidad, me enfunde una ajustada minifalda, una camiseta de escote mas que generoso y unos altos tacones, me maquille para la ocasión y le ordene a mi sumiso que se quedara en casa esperando mi regreso y por descontado que tuviera el móvil disponible por si eran requeridos sus servicios por mi en cualquier momento.
Llegue a la hora acordada con mis amigos y tras un rato de charla y de risas mientras tomamos café nos fuimos a la cama. Entre besos y caricias nos fuimos quitando la ropa y poco a poco el ambiente se fue caldeando aun mas si cabe, ella me lamia las tetas e introducía sus dedos en mi mientras yo le chupaba la maravillosa polla a el y al cabo de un ratito le pedí a mi amante que me follara mientras le lamia el coño a ella.
Después de un rato follando y corriéndonos ella y yo, hicimos un descanso y mientras charlábamos se me ocurrió que al retomar nuestros juegos podía llamar al cabronazo y que nos oyera de disfrutar y de pasárnoslo bien. Así que nos pusimos de nuevo manos a la obra y le llame. Le ordene que estuviera bien atento y puse el manos libres en mi teléfono, lo cual nos permitía a todos poder insultarlo y humillarlo mientras follábamos. Mientras le comía la polla a mi amante tanto este como my amiga le iban relantado con todo lujo de detalles como lo estaba haciendo al tiempo que le iban recordando lo cornudo, maricón y cabrón que es y lo mal que lo tenia que estar pasando por no poder si quiera empalmarse después me puse a horcajadas sobre la polla mientras me lo follaba era yo personalmente quien le iba relatando entre gemidos de placer como me lo estaba pasando y le recordaba que todo esto era porque no es un hombre capaz de satisfacerme y que tiene una mierda de polla indigna de mi y que por eso necesito que me otro me haga sentir una mujer de verdad y saque de mi todo lo guarra, puta y viciosa que soy. Al mismo tiempo eran mi amante y mi amiga también quienes le iban diciendo la cara de placer que ponía a cada una de sus embestidas. La corrida fue bestial, terminamos los tres exhaustos y fue entonces cuando le dije que era una lastima que no estuviera allí para limpiarnos con su lengua, pero que en otra ocasión sería, y entre risas le ordené que ya podía retirarse y que me esperara en casa hasta que llegara.
Al cabo de unas horas, cuando regrese, agotada pero satisfecha después de haber disfrutado de una buena tarde de sexo en compañía de mi amiga y mi amante, el muy cornudo estaba esperándome en la habitación de rodillas y con la cara agachada dispuesto a que su Ama hiciera con él lo que diera la gana. Dócilmente me pregunto que si su “Señora” se lo había pasado lo suficientemente bien, a lo que yo respondí con unas sonoras carcajadas, con lo cual el se tuvo que dar por satisfecho y entonces me suplico…. “Ama, podríais por favor liberar mi asquerosa polla de su hábitat?”, entonces yo cogí la llave que llevo colgada de mi cadena y le abrí el candado para que fuera el mismo quien se lo quitara y así evitar yo tocar esa asquerosidad que tiene entre las piernas. Y en premio por su buen comportamiento le deje de hacerse una paja mis pies mientras me tumbaba en la cama para descansar.
Espero que os haya gustado, al menos yo me lo pase en grande aquella tarde y creo que por lo cabrón y cornudo que es mi marido, el también tuvo que disfrutar, aunque eso la verdad es que me importa bien poco, jajajaja
Besos y hasta pronto